
Autores
V. Almadana Pacheco, A. Gómez-Bastero Fernández, P. Guerrero Zamora, A. Valido Morales, J. Sánchez Gómez, T. Montemayor Rubio
Introducción
Existen suficientes evidencias que avalan los efectos beneficiosos de la ventilación no invasiva en el tratamiento del fracaso respiratorio agudo, aunque los datos relativos a la mortalidad en las diferentes series estudiadas son dispares. Objetivo: evaluar la mortalidad de nuestra serie de forma global y por patología y determinar si existen diferencias entre el grupo que sobrevive frente a los fallecidos.
Metodología
Se evaluaron de forma consecutiva a todos los pacientes en situación aguda sometidos a VNI en nuestro hospital desde febrero 2008 a octubre 2010. Se analizaron datos generales, gasométricos, indicación por patología y por intención de tratamiento en el grupo de fallecidos y se compararon con el grupo de no fallecidos.
Resultados
Se evaluaron 598 pacientes. La mortalidad global fue del 17,8%(112). Analizando exclusivamente aquellos pacientes en los que la causa de la muerte estaba directamente relacionada con un fracaso respiratorio, este porcentaje fue del 11,3%(71). En el subgrupo de pacientes(170) en los que se recogió si la ventilación se indicó basada en criterios clínico-gasométricos para la misma (129), en pacientes que no tenían criterios de ingreso en UCI (limitación de esfuerzo terapéutico) (26) o de forma paliativa (15); encontramos diferencias significativas entre los grupos (p<0.000), evidenciándose que casi la ½ de los fallecidos presentaban una indicación paliativa (36% vs 24% vs 40%). La mortalidad de los pacientes que no tenían criterio de UCI fue aproximadamente de 1 de cada 4 (6 vs 20). La mortalidad por patología fue (nº de los 71 fallecidos, % respecto al total de cada patología): EPOC 28(11%) asociado 18(6%) o no 10(4%) a otras patologías, enfermedad intersticial 10(55%), SOH 8(5,2%), cifoescoliosis 8(17%), insuficiencia cardiaca 6(16%) y neuromusculares 5(41%). Al comparar datos epidemiológicos, comorbilidades, pH, PCO2 y % efectos secundarios entre el grupo que fallecía y aquellos que sobrevivían tras el tratamiento, tan sólo se encontró diferencias significativas en el hecho de que los fallecidos eran más añosos (77.28 +/- 8.85 vs 72.08 +/- 12.88, p<0.001), menos obesos (28% vs 56.6%, p<0.007) y sin SAHOS (0% vs 26.6%, p<0.001).
Conclusiones
-Es necesario realizar un análisis pormenorizado de la mortalidad en cada uno de los grupos de patología en los que se indica VNI. En EPOC y SOH, que son las más ventiladas, es bastante rentable la aplicación de VNI. -Es de gran importancia a la hora de analizar datos de mortalidad diferenciar en las series aquellos pacientes con indicación paliativa ya que suponen un incremento de las cifras de mortalidad. -La aplicación de VNI puede suponer una alternativa en aquellos pacientes que no cumplen criterios de UCI.