
Autores
D. Echavarria Kashmiri, A. López Bauzá, N. Castelo Branco Carvajal, C. Aguilera Cros, J. Rodriguéz Portal, C. López Ramírez
Introducción
Metodología
Estudio observacional descriptivo (2023-2024) de 22 pacientes con EPID-EAS y FPP (criterios ATS/ERS/JRS/ALAT 2022: empeoramiento clínico, radiológico y/o fisiológico en ≤12 meses). Todos recibieron nintedanib 150 mg/12h. Se analizaron: demografía, patrón TCAR (NIU vs no NIU), inmunología, tratamientos previos y función pulmonar (FVC/DLCO) basal, a 6 y 12 meses. Se analizó la latencia diagnóstica EAS-EPID mediante medianas.
Resultados
Edad media 62±11 años, 54% varones, 73% tabaco. Patrón predominante: no-NIU (63%). EAS más frecuentes: AR (36%) e IPAF (22%). La latencia diagnóstica EAS-EPID varió según patología: AR y Sjögren mediana 3 años; SSc 0,5 años; ANCA 1,5 años; Antisintetasa e IPAF sincrónicos.
Previo a la EPID, 81% recibió glucocorticoides. Tras diagnóstico: micofenolato (45%), rituximab (50%), ciclofosfamida (18%). Tiempo medio hasta inicio nintedanib: 5,0±3,6 años.
A 12 meses, la FVC se mantuvo estable (63,4% basal vs 66,1%; p=0,232), igual que la DLCO (35,0% vs 35,1%; p=0,73). Evento adverso más frecuente: diarrea (50%), con suspensión en 1 paciente (4%). Sin fallecimientos.
Conclusiones
En práctica real, nintedanib permite una estabilización funcional sostenida en pacientes con EPID-EAS y fenotipo FPP. La cronología de aparición de la EPID varía significativamente según la enfermedad de base, reforzando la necesidad de vigilancia individualizada e inicio de antifibróticos ante comportamiento progresivo.